Bruno Defilippi: “Para lograr calidad y potencial de postcosecha en paltas son claves el riego y manejo nutricional”

• En entrevista con Frutas de Chile, el Investigador en fisiología y tecnología de postcosecha de frutas, hortalizas y flores, de la Unidad de Postcosecha del Centro Regional de Investigación La Platina del INIA detalló las claves para alcanzar la calidad de la fruta en el manejo de huertos. Analizó el impacto que ha tenido el cambio climático y cómo los productores se pueden adaptar a las exigencias de los mercados.

• Defilippi señaló que “el mercado consumidor de palta hace rato pasó de ser un demandante de sólo requerir una disponibilidad del producto durante todo el año, a ser un demandante de palta de calidad. Y cuando hablamos de calidad nos referimos a calidad global, que incluye apariencia del producto”.

El manejo de huertos se ubica como una de las etapas principales para construir una palta de calidad y por ende que pueda viajar bien a sus principales mercados de destinos como Europa y Asia.

En entrevista con Frutas de Chile, Bruno Defilippi, Investigador en fisiología y tecnología de postcosecha de frutas, hortalizas y flores, de la Unidad de Postcosecha del Centro Regional de Investigación La Platina del INIA comentó que como en todo cultivo hortofrutícola, la etapa de manejo de huerto es fundamental y la cual involucra el efecto de factores agroclimáticos propios de cada zona productiva e incluso de temporadas o campañas específicas, así como manejos productivos. “Entre los manejos productivos, los que más se han asociado con lograr la calidad y potencial de postcosecha destacan el manejo de vigor del palto, el riego como pilar fundamental; y el manejo nutricional en etapas críticas de desarrollo del fruto. El nivel de importancia de cada factor estará en función de las condiciones de cada huerto, y por lo tanto el productor necesita identificar el o los factores limitantes para poder realizar las mejoras necesarias a corto o mediano plazo. Importante recordar en este aspecto que una palta se demora incluso más de 300 días entre cuaja (formación del fruto) y cosecha comercial, por lo que está expuesta a variaciones climáticas en todas las estaciones del año”, resaltó.

Sobre qué problemas observa en la etapa de postcosecha, el experto explicó que, con las exigencias de envíos a mercados distantes, como Europa y Asia, sumado a las dificultades de logística durante la comercialización, cada vez el tiempo entre la cosecha de la palta en origen (Chile en nuestro caso) y su consumo en destino es mayor. “Esto ha llevado a que muchas veces estamos comercializando fruta en destino en etapas avanzadas de madurez o senescencia, lo que se asocia a fruta, que tendrá una tasa de ablandamiento mayor, que desarrollará desórdenes fisiológicos, como pardeamiento, y que incluso presente daños por el desarrollo de hongos. A medida que aumenta el período de tránsito a destino se ha hecho más evidente el desarrollo de pardeamientos, tanto externos como internos, pero su incidencia también estará influenciada por las condiciones de precosecha”, indicó.

Respecto a cómo los productores se pueden adaptar a las exigencias de los mercados, Defilippi señaló que el mercado consumidor de palta hace rato pasó de ser un demandante de sólo requerir una disponibilidad del producto durante todo el año, a ser un demandante de palta de calidad “Y cuando hablamos de calidad nos referimos a calidad global, que incluye apariencia del producto, textura, sabor e inocuidad. Esto también es válido para el mercado local, que en Chile es de gran importancia. El productor-exportador de palta chileno tiene una larga tradición exportadora, y está en forma continua respondiendo a los cambios, y los desafíos que generan estos cambios, en el mercado consumidor”, afirmó.

Los desafíos para alcanzar una fruta de calidad

¿Cómo lograr una fruta de calidad? Es una de las principales interrogantes que tienen productores y exportadores en cuanto a los cultivos, en especial el de palta. Según Defilippi lo principal “es partir con una buena cosecha, donde lo importante es cumplir con índices mínimos que garanticen una palta de sabor adecuado al consumidor. En el caso de la palta Hass, por ejemplo, es muy sabido que se debe cosechar con un mínimo de 9 % de aceite, equivalente a un 23% de materia seca en Chile. A esto obviamente se suma la necesidad de haber realizado a nivel de productor las labores de manejo óptimas para garantizar producción, calidad y potencial de viaje”.

En postcosecha, el gran desafío, dijo Defilippi, es llegar con un producto óptimo al consumidor luego de 40 a 60 días, desde cosecha a consumo. “Para cumplir este objetivo, no sólo es necesario partir con una buena materia prima, sino que además seguir los manejos adecuados de temperatura y tecnologías complementarias para extender la vida útil. En tecnologías complementarias, la más importante por su efecto y volumen de uso, es el manejo de atmósfera controlada a nivel de contenedor, utilizada por décadas en palta y muy efectiva en reducir el avance de madurez de la fruta. Sin embargo, para ser efectiva se debe poner el énfasis en tener una buena materia prima para la cosecha, realizar tiempos cortos de consolidación del contenedor, y manejar variables críticas como temperatura y control de etileno durante transporte. Por ello, la tecnología está a disposición y sólo se necesita optimizar su uso”, destacó.

“En los últimos años ha sido necesario además masificar y revisar los procesos de sanitización en las salas de proceso, principalmente con el objetivo de complementar el control de hongos que se realiza en precosecha. Me atrevería a decir que es una de las áreas donde se requiere un mayor desarrollo a nivel global”, dijo Defilippi.

Impactos del cambio climático en los volúmenes de paltas

Sobre si hay algún impacto del clima en los volúmenes y condiciones de la fruta derivados de las condiciones climáticas adversas que se han presentado en Chile. El especialista resaltó que el clima es fundamental en condicionar la calidad y el potencial de postcosecha de una fruta, y sobre todo en palta por el largo periodo que permanece el fruto en el árbol. “El resultado del efecto de las condiciones climáticas estará en función de la intensidad del evento (lluvia, alta temperatura) y del estado de desarrollo en que se encuentre el fruto. Dentro de los fenómenos climáticos, sin duda el más dañino en palta ha sido la prolongada sequía que enfrenta la zona central del país, donde se concentra la mayor producción de palta. Un déficit hídrico es muy perjudicial sobre todo en etapas tempranas de formación de fruto. El efecto de otros factores, como altas temperaturas, están en pleno estudio, ya que por su base multifactorial es un desafío identificar específicos sobre todo a nivel de calidad de la palta”.

En cuanto a cómo los productores se pueden adaptar al cambio climático, Defilippi detalló que la “adaptación al cambio climático es un proceso a mediano-largo plazo, y prefiero hablar de fenómenos climáticos. La sequía es sin dudas una de las más importantes como y en varios casos implicó la reducción de la zona productiva simplemente por no haber disponibilidad del recurso hídrico. El productor de palta nacional ha demostrado ser muy activo en buscar soluciones o tecnologías para adaptarse a estos cambios que son muy dinámicos. Esto ha implicado desde optimizar los manejos productivos a nivel de huerto hasta la búsqueda de nuevas zonas productivas”.

Estimado de producción temporada
2023-2024

150.000

TONELADAS

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